Usos medicinales del cannabis en ginecología

Desde que los seres humanos fueron conocedores de la planta Cannabis sativa, su uso medicinal se ha relacionado siempre con la salud de la mujer. Por vía oral, vaginal, rectal, tópica o inhalatoria, las referencias a los usos del cannabis en ginecología y obstetricia en los textos médicos antiguos son una constante a lo largo de la historia. Según cuentan algunas fuentes, la propia reina Victoria de Inglaterra (1819-1901) lo utilizaba para calmar sus dolores menstruales.

Curiosidades a parte, existe una sólida evidencia sobre las aplicaciones médicas del cannabis, basada tanto en estudios clínicos como en la experiencia de los pacientes.

Sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias son de sobra conocidas, por lo que un número cada vez más importante de mujeres lo utiliza para calmar el dolor menstrual.

Se está estudiando también qué efectos podría tener el cannabis en el síndrome premenstrual, no sólo en el alivio del dolor, sino también de los calambres menstruales, las cefalalgias y los cambios de humor. El THC (tetrahidrocannabinol), uno de los dos componentes más conocidos de la planta Cannabis sativa, usado tópicamente, podría actuar como relajante muscular y disminuir la intensidad de estos calambres. Igualmente, estudios sobre el uso del cannabis en cefaleas y migrañas demuestran que podría disminuir esta sintomatología en el síndrome premenstrual. El CBD (cannabidiol), segundo componente en importancia de la planta, también ayudaría a regular la labilidad emocional tan propia de este síndrome. Aunque faltan todavía más estudios clínicos específicos sobre el manejo de estos síntomas en el síndrome premenstrual, lo que está ya suficientemente demostrado es el beneficio del cannabis cuando aparecen estas manifestaciones en otros contextos clínicos, por lo que todo hacer prever que en el caso de esta etapa de la mujer fértil pase exactamente lo mismo.

En la endometriosis, que ocurre cuando las células de revestimiento del útero crecen en otras partes del cuerpo causando dolor, sangrados menstruales abundantes, sangrados entre menstruaciones y problemas de infertilidad, las propiedades del CBD servirán para calmar el dolor y disminuir los sangrados.

La vulvodinia, que causa un dolor crónico de la zona vulvar, también puede beneficiarse de las propiedades antiinflamatorias y analgésicas del cannabis.

El CBD así mismo podría disminuir el dolor y mejorar la ansiedad y la depresión que pueden presentar las mujeres con síndrome del ovario poliquístico.

Resulta controvertido el uso del cannabis en la mujer gestante. Si bien en el embarazo podría aliviar las náuseas prenatales y, durante el parto, aumentar las contracciones uterinas y controlar el sangrado, la relación del consumo de cannabis durante el embarazo con problemas del desarrollo y de la conducta no compensa los beneficios que pudiera presentar.

Finalmente, hay una nueva línea de investigación abierta sobre los beneficios del cannabis en la menopausia, tanto en el control de los molestos sofocos como de la pérdida de densidad ósea propia de esta etapa vital de la mujer. La ansiedad y los dolores osteomusculares que puede presentar la mujer menopáusica también podrían beneficiarse del uso de CBD.

En resumen, si se tiene en cuenta que el sistema endocannabinoide, sistema de comunicación intercelular implicado en una gran variedad de procesos fisiológicos, regula casi todos los niveles de reproducción femenina, desde la producción de ovocitos hasta el parto, y que su desregulación se asocia con el desarrollo de trastornos ginecológicos que van desde los relativos a la fertilidad hasta el cáncer, es lógico pensar que los cannabinoides, sustancias químicas moduladoras del sistema endocannabinoide, podrán ser una buena opción terapéutica en los trastornos ginecológicos.

Dra. Iolanda Miró i Vinaixa

Número de colegiada 08-34.671