La medicina preventiva nació hace más de 4.000 años debido a la gran demanda de los servicios curativos.

La medicina preventiva es el conjunto de prácticas médicas encargadas de promover, investigar y aplicar las medidas dirigidas al desarrollo de políticas de salud pública de la población para reducir y evitar el riesgo de enfermedad y así conseguir mantener la salud y el bienestar. Tiene como objetivo poner a disposición del paciente todos los avances científicos para evitar la aparición de enfermedades, detectarlas rápidamente o incluso tratarlas en sus fases iniciales, donde el impacto en la salud del paciente es menor. Además, se encarga de evaluar las necesidades de la población, como puede ser el estudio de periodos de epidemia, brotes infecciosos, el envejecimiento…. Y luego, hace un estudio de las estrategias que se pueden aplicar para reducir y prevenir la aparición de una enfermedad.

La medicina preventiva es fundamental para detectar enfermedades tempranas o crónicas, juntamente con el mantenimiento de hábitos saludables. Es por ello que gracias a su aplicación se ha conseguido reducir la morbilidad-mortalidad de ciertas enfermedades. En este aspecto, cabe destacar la importancia de las pruebas genéticas en el estudio de la medicina preventiva, ya que ofrecen una información determinante a la hora de establecer las pautas médicas y los hábitos de vida que tendrá que llevar a cabo cada paciente.

¿Qué tipos de medicina preventiva existen?

Según sus características se puede dividir en:

1.- Medicina preventiva primaria. Centrada en eliminar o reducir el riesgo de enfermedad.
2.- Medicina preventiva secundaria. Centrada en la búsqueda de estrategias para diagnosticar rápidamente una enfermad y así reducir su desarrollo.
3.- Medicina preventiva terciaria. Centrada en el tratamiento y reducción de la morbo-mortalidad.
4.- Medicina preventiva cuaternaria. Centrada en la identificación de los pacientes excesivamente tratados por los riesgos que le pueda suponer.

Por lo tanto, podemos concluir diciendo que gracias a los avances biotecnológicos y genéticos se permite contar con nuevas herramientas que ayuden y faciliten la aplicación de una medicina cada vez más centrada en el paciente y en sus características con el fin de prevenir la enfermedad.

¿Cómo ayudan los complementos alimenticios en la prevención de determinadas patologías?

Los complementos alimenticios ayudan a mantener un buen estado de salud siempre y cuando se alternen con un estilo de saludable en cuanto a alimentación y ejercicios. Su objetivo es aportar los nutrientes que en circunstancias puntuales o especiales no se están consumiendo en las cantidades suficientes.

Existen muchos tipos de complementos alimenticios: para ayudar al sistema inmunitario, para mejor la calidad y horas de sueño, para el cuidado de la piel, las uñas y el cabello, para los huesos… Pero todos ellos tienen algo en común: aportan numerosos beneficios, entre los cuales encontramos:

1.- Pueden ayudar a prevenir el desarrollo de ciertas enfermedades.
2.- Son de gran interés en estados carenciales y de baja ingesta de alimentos.
3.- Aportan diferentes nutrientes (como proteínas, minerales y vitaminas) que nuestro organismo necesita para reparar los tejidos del cuerpo, para fortalecer músculos, transportar el oxígeno a la sangre…

Sin embargo, nunca deben ser sustitutivos de ningún alimento, sólo complementos de una dieta saludable.

“Un hombre sabio debería darse cuenta de que la salud es su posesión más valiosa.”
Hipócrates