Llega el otoño y, con éste, los temidos resfriados y la gripe. La bajada de las temperaturas y la elevada humedad son condiciones ambientales propicias para la propagación de los mismos. Este año, además, hemos de añadir un virus más, el SARS-CoV-2, causante de la COVID-19.

¿Qué podemos hacer para garantizar la salud de nuestro sistema inmunitario y tener las defensas altas?

Mantener una dieta sana y equilibrada, beber abundante agua, procurar una buena salud intestinal (probióticos), evitar el tabaco y el alcohol, lavarse las manos con frecuencia, usar pañuelos desechables, reducir el estrés, protegerse del frío y huir de las espacios cerrados y de las aglomeraciones son algunas de las medidas que deben tomarse para disminuir el riesgo de infecciones víricas.

La actividad física, una alimentación adecuada, el equilibrio emocional, una buena higiene del sueño y los complementos alimenticios ayudarán a reforzar las defensas y potenciar el sistema inmunitario.

Las vitaminas A, B, C y D, así como minerales como el hierro, el selenio o el zinc, se relacionan con el buen funcionamiento del sistema inmunitario. Unos hábitos alimentarios adecuados permitirán garantizar un aporte suficiente de estos micronutrientes. Si la dieta no es equilibrada, podrá recurrirse a los complementos alimenticios, a la vez que se pondrán medidas para mejorar progresivamente la alimentación.

Existen también plantas medicinales que pueden fortalecer nuestras defensas. El ajo, los arándanos, el astrágalo, la cúrcuma, la equinácea, el jengibre, el própolis, el sauco o la uña de gato son de las más utilizadas.

como subir las defensas

Como subir las defensas con nuestros grandes aliados, los Arabinogalactanos

Una mención especial merecen los arabinogalactanos, hidratos de carbono complejos de origen vegetal, procedentes de los alimentos (coco, guisantes, peras, rábanos, tomates, zanahorias, etc.), las plantas (alerce, cúrcuma, equinácea) o los hongos (reishi), que ayudan a prevenir o a combatir las infecciones víricas y bacterianas gracias a su acción inmunoestimuladora, al promover el buen funcionamiento del tracto intestinal y la estimulación del sistema inmunitario.

Sobre el tracto intestinal, los arabinogalactanos, importante fuente de fibra alimentaria, tienen un efecto prebiótico que permite mantener una buena salud digestiva (más del 70% de nuestras defensas dependen del intestino) y favorece el crecimiento de la microbiota intestinal.

Sobre el sistema inmunitario, los arabinogalactanos activan la fagocitosis (ingesta y degradación de microbios y otras materias por parte de determinados tipos de glóbulos blancos), aumentan la síntesis de células asesinas naturales o natural killers (detectan células tumorales o infectadas y las destruyen), potencian la actividad de macrófagos y monocitos (glóbulos blancos con alta capacidad fagocítica) y del interferón gamma, impiden la reproducción bacteriana y llevan al sistema inmunitario a un estado de máximo rendimiento continuo, dependiente de la dosis (a mayor dosis, mayor efecto, sin tope máximo como en el caso de la equinácea).

Además, los arabinogalactanos disminuyen la producción de amoníaco, tóxico para el organismo, y aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta, que pueden influir en la cantidad de citocinas liberadas (proteínas que actúan como mensajeras de las reacciones inmunitarias e inflamatorias, tales como el factor de necrosis tumoral alfa, la interleucina 6 o el interferón gamma).

Dra. Iolanda Miró i Vinaixa

Número de colegiada 08-34.671